COMENTARIO SOBRE LA OBRA DE LLUÍS ALBERT
La obra de Lluís en una palabra sería rotunda, y eso, a pesar de su singular versatilidad pues se mueve como pez en el agua en diversos lenguajes, que le son propios.
Su visión sobre la creación artística es holística, su máxima la expresión de emociones, y su obra tiene algo de atemporal, pero todos sus lenguajes aparte de rotundos, rebosan de vitalidad y profundidad espiritual. ¡Ah! y sobre su técnica nada que decir, con ver sus obras sobran las palabras.
Ya se que llama la atención la diversidad de sus series (precisamente a mi fue lo primero que me llamó la atención en ver sus obras, pero más me llamó la atención la calidad de cada una), pero ¿no ha sido esta misma la cualidad que han tenido la mayor parte de los grandes artistas a través de la historia?, ¿Por qué nos sorprende la versatilidad?, no será que nos empeñamos en encasillar en esquemas demasiado simples, fáciles y preestablecidos, tópicos… ( que desafortunadamente en muchos casos se confirman) a los artistas, pero los verdaderos artistas son como niños sin miedo de lo que hacen, curiosos, creativos y más libres.
A mi Lluís y algunos pintores más (no demasiados) me reconcilian con el arte de la pintura actual, pues me iba resultando ya un poco aburrido, vacío, repetitivo y convencional, pero gracias a algunos pocos que no buscan llamar la atención como meros publicistas o repetir recetas, sino que son sinceros con ellos mismos y buscan en el interior de su corazón, puedo disfrutar de un arte actual profundo, original y sorpresivo.
Andrés Cano 2009
COMENTARIO DE LA OBRA “FOC I”
Por Andrés Cano 2007
La primera impresión que tuve al contemplar este cuadro fue de atracción, como cuando me encuentro en la casa del pueblo observando el fuego en la chimenea, lo que para mi lo convierte en un cuadro expresivamente efectivo, que consigue expresar la fuerza y el misterio del fuego.
Lluís ha logrado recrear el lenguaje de los grandes clásicos del barroco, realizando una obra actual que nos remite a lo más intrínseco al ser humano, su reencuentro en comunión con la naturaleza, lo que otorga a la obra un valor “casi” terapéutico, pues nos concilia con lo que somos, en un mundo altamente tecnificado en el que la naturaleza y sus elementos son solo noticia cuando desencadenan tragedias, y en la vida cotidiana solo contamos con ellos de forma funcional y operativa, desposeyendo a estos de su magia e influencia emocional.
Técnicamente la obra contiene una gran frescura y espontaneidad, en la que se aprecia la influencia del arte oriental y su concepción sobre la forma de pintar directa y veraz, y sobre la utilización de las cantidades justas y necesarias de pintura y la importancia expresiva de esta concepción en el resultado final. Es un pintor austero que tiene claro lo que quiere conseguir en cada obra.
De los pintores que conozco Lluís, al que considero un pintor clásico y actual a la vez, es el más heterodoxo, nunca puedo imaginar como serán sus nuevas obras que siempre me sorprenden con una creatividad que se sale de lo común y que sumando su portentosa técnica, posibilita sus inolvidables creaciones que rompen drásticamente con lo preestablecido, comercial y aburrido, que tanto abunda y es un reflejo de una sociedad artísticamente parada y convencional en la que la técnica expresiva está en crisis lo que más abunda es la repetición de fórmulas que se ponen de moda, lo absurdo y el “todo vale” que no aporta nada interesante a nuestras vidas (simples anécdotas superficiales).
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Exposició de pintura de Lluís Albert
Els pintors, com els músics, els escriptors, els artesans, com tota la gent que es dedica a la creació artística tenen una característica comuna: que veuen el món d’altra manera que la resta deis mortals i és per aixó que, de vegades, costa d’entendre’ls. Alguns tenen una lectura superdificil, mentre que altres resulten més assequibles, peró tots, sense excepció, responen a un mateix patró, mesurable i tangible: tindre la sensibilitat a flor de pell. Així que un artista és un personatge que veu el món duna manera i amb una sensibilitat peculiars. 1 encara hi ha altres aspectes, que tampoc no tenim els que no som artistes: la necessitat imperiosa que tenen de “comunicar” la seua obra i la capacitat técnica del seu treball.
La técnica, evidentment, és la part que aprenen els artistes, la part que ningú no té per generació espontánea, que a ningú li regala cap musa ni déu, alló que s’estudia a les escoles, als tallers, als museus, experimentant, esbossant…, en definitiva “provant”. La necessitat de “comunicar”, encara que és una de les característiques que defineixen 1′home (que ha hagut d’inventar la paraula), en 1′artista es manifesta de la forma més peremptória i impulsiva
Aquests quatre aspectes podrem observar-los en la magnifica exposició que ens presenta Lluís Albert, amb les seues obres més representatives, d’olis, aquarel.les, pastels, llapis i carbó, tintes, gouache i ceres. Tot el mostrare de les técniques, que empren els artistes plástics que diem pintors, en un seguit de provatures que són les seues própies indagacions i investigacions en el procel.lós món de la dialéctica artística. En efecte, Lluís Albert manté el seu debat peculiar entre el figuratiu i 1′abstracte (Foc I, Foc II, Cúpula), entre les pinzellades més impressionistes (Riu, Groc i roig) i les més expressionistes (Faig, Gat negre, pintant al Saler), entre el surrealisme (Estructura onírica, Abisme), el cubisme i el geometrisme (Descens), fans i tot s’atreveix a indagar en el lirisme de la técnica del paisatge japonés, o a mi m’ho sembla (Muntanya groga, Botánic VII). Un conjunt tan heterogeni té un denominador comú, que ja hem apuntat inicialment: 1′obra de Lluís Albert respon a la seua peculiar manera de veure el món i de pintar-nos-el, no com una aposta gratuita o fortuita sinó que respon a una dialéctica entre alió que “veu” i el que li agrada “fer-nos veure”; la seua sensibilitat, que va des del dramatisme més exagerat al lirisme més contundent, convenc -a mi m’ha convencut- de manera definitiva. Peró, a més d’artista, Lluís Albert és ensenyant, dóna classes, i aquesta característica -que per a mi és molt important, possiblement per deformació professional , perqué sempre he cregut més en els artistes que ensenyen que en els creador solitaris- crec que justifica encara més 1′enorme curiositat que demostra i la varietat de resultats.
Finalment vull explicar que es dóna la circumstáncia que conec Lluís Albert des que era un xiquet, encara que feia anys que li havia perdut la pista. M’ha agradat retrobar-lo, i aixó encara m’ha fet més agradable i entenedor el seu discurs plástic. Crec que aquell xiquet que he retrobat, ara fet un honre, es tot un artista.
Josep Lluís Pitarch Tortajada Setembre 2005 |
COMENTARIO DE LA OBRA Por Teresa Torrejón 1997
Autor en plena evolución, en cambio constante, con gran diversidad de temas y técnicas, que antepone sus necesidades creativas a cualquier otro elemento que pueda condicionar su estilo. Sus necesidades creativas nacen del deseo de expresar el mundo que le rodea mediante un universo de imágenes propio y muy personal.
En su obra tienen un peso similar el dibujo y el color, por lo que puede adaptarse con facilidad a diferentes técnicas y estilos. Los cambios se pueden dar en un mismo periodo expresivo, periodos que son cortos y rápidos, que le sirven a un tiempo de instrumentos de formación técnica y experimentación personal.
Con todo, y a pesar de la gran variedad, en su obra adquieren un gran protagonismo los temas de la naturaleza, y tratados con acuarela, en obras de gran fuerza expresiva, donde los colores tienen un considerable equilibrio entre la luz y el dibujo, entre lo rotundo y lo delicado. Obras en las que queda patenta la seriedad con la que Lluís Albert aborda los temas que le son propios.

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